Castillo de Ocón

El castillo de Ocón ocupa una posición estratégica privilegiada al estar situado sobre un alto cerro con un amplio dominio visual de Sierra La Hez y de los valles de Ocón y del Jubera, de la ribera navarra y de los montes del entorno, como la sierra de Codés, Monjardín, Montejurra e incluso los Pirineos. En íntima relación con otros castillos, como los de Viguera, Clavijo, Jubera, Ausejo o Arnedo, fue una pieza fundamental para el control del territorio y la vigilancia de las vías de comunicación a través del valle del Ebro y con la meseta castellana. La fragilidad del terreno sobre el que se asienta ha provocado que hayan desaparecido la mayor parte de sus estructuras. La más característica es un gran lienzo de muralla, construido empleando un encofrado con hiladas de piedra de mampostería en el exterior y relleno con morrillo de piedras y tierra, terminado en una torre cilíndrica maciza, como cubo-oteadero, a los que se atribuye un origen musulmán en los siglos IX o X. También se conservan algunos muros de mampostería del núcleo central de la fortaleza y vestigios de otro lienzo de muralla con varias torres que probablemente configuraría un gran espacio amurallado hacia la iglesia de Santa María. Esta otra obra estaría datada a finales del siglo XII, época en la que el rey Alfonso VIII de Castilla concedía fuero a Ocón (1174). Sabemos también que en los años 30 del siglo XIX, durante la primera guerra carlista, fue parcialmente ocupado y reparado. Como es habitual en este tipo de atalayas, es muy probable que gentes de todas las épocas, desde tiempos antiguos, hayan buscado su protección, especialmente durante los momentos más violentos y conflictivos. Hoy en día, desprovisto de esa utilidad, es sin duda uno de los mejores miradores del valle y un enclave fundamental para comprender su geografía y su historia.
Dirección
Diseminado Ocon, 41, 26148 La Villa de Ocón, La Rioja