Pipaona de Ocón

Historia, devoción y tranquilidad se dan la mano en Pipaona, todo un homenaje a la vida y a la naturaleza. La iglesia de Santa Catalina y la ermita de la Soledad son sus dos lugares más sagrados, mientras que en su alameda el visitante encontrará un lugar para el descanso y el disfrute junto a su antiguo pozo histórico, su espacio de exposiciones y su zona de acampada. Además, en el camino de Pipaona a Corera se encuentra uno de los más importantes yacimientos arqueológicos del Valle de Ocón: la antigua villa romana de Parpalinas, con los restos de al menos dos iglesias tardoantiguas. La leyenda afirma que san Millán de la Cogolla acudió a este lugar en el siglo VI para realizar un exorcismo. Hoy es una visita imprescindible para entender la ocupación romana de este territorio, los inicios de la cristianización y la pervivencia de su población a lo largo del tiempo hasta entroncar con los siglos medievales y la gran revitalización de la zona en el siglo XVI. Las fiestas de la Virgen de la Soledad se celebran el primer fin de semana de septiembre, con romería a su ermita y procesión de vuelta hasta la iglesia en la que las mujeres del pueblo llevan en andas a la Virgen. Por su parte, las de santa Catalina tienen lugar el último domingo de noviembre, con misa, procesión y vermú popular. También se honra a san Isidro, patrono de los agricultores.